Y pensar que que te conocí de casualidad, ni si quiera me fijé en ti, ni en tu preciosa sonrisa. Pero fue entonces, aunque tiempo después cuando descubrí que eras tú quien llenaba mis días de felicidad que me hacía sentir un cosquilleo interno al cuál me hice adicta con el tiempo.
Que sin darme cuenta esos ojos caramelo me fueron enamorando y que no podía pasar un día sin ver esa bella sonrisa y entonces, no se ni el cómo ni el porqué pero sentí que debías ser mio, estar a mi lado día tras día, que yo soportaría tus caprichos y que tu me aguantarías en mis penas, que sin querer los dos deseáramos estar siempre unidos, sin razón alguna, sólo para vernos al despertar cada mañana, sólo para decirnos te amo al oído, bajito, muy bajito, con el suficiente tono de voz para querer que nunca te escapes de mi lado y que te dieses cuenta que no tienes que perderme para darte cuenta que ya me has encontrado.
Que quiero escribir una historia junto a ti, pero no quiero tormentos en ella, ni finales no acabados, ni tachones, quiero una historia narrada en primera persona, con anotaciones que me recuerden porqué empecé a escribirla.

No hay comentarios:
Publicar un comentario